El Oceanogràfic de Valencia es el mayor acuario de Europa. Más de 45.000 ejemplares de 500 especies diferentes viven en sus instalaciones, que reproducen los ecosistemas marinos más importantes del planeta.
Mantener esos hábitats en condiciones óptimas exige un sistema hidráulico complejo, fiable y en funcionamiento continuo.
Lo que el visitante ve son delfines, medusas y tiburones nadando en aguas cristalinas en ecosistemas espectaculares, pero no ve la infraestructura técnica que hace posible todo esto: circuitos de captación, filtración, tratamiento y recirculación de agua que operan las 24 horas del día, los 365 días del año.
Y en el punto más crítico de ese circuito, los filtros de entrada de agua, es donde trabajan los actuadores PROFOX de AUMA.
Qué función cumplen los actuadores PROFOX en el Oceanogràfic

Los filtros de entrada de agua son la primera barrera del sistema hidráulico del Oceanogràfic.
Están situados en las líneas de captación y alimentación, antes de que el agua llegue a las piscinas y recintos donde viven los animales. Su misión es retener hojas, arena, restos orgánicos, plásticos y cualquier partícula sólida que pueda entrar en el circuito.
Es un trabajo silencioso pero fundamental.
Estos filtros protegen toda la instalación aguas abajo: bombas, tuberías, válvulas, intercambiadores de calor y el resto de equipos del sistema.
Y, lo que es más importante, contribuyen directamente a mantener la calidad del agua en las zonas donde viven los animales, evitando que entren sólidos que podrían comprometer el tratamiento posterior o el bienestar de las especies.
Las válvulas asociadas a esos filtros necesitan abrirse, cerrarse y regularse de forma precisa y fiable. Hacer eso manualmente en una instalación de esta envergadura no es viable: los ciclos de operación son continuos, las condiciones ambientales son exigentes (humedad constante, ambiente salino) y cualquier fallo o retraso en la maniobra puede tener consecuencias directas sobre la calidad del agua y, en último término, sobre los animales.
Ahí es donde entran los actuadores: son los equipos encargados de automatizar esas válvulas, eliminando la intervención manual y permitiendo un control más preciso, más rápido y más seguro del proceso de filtración.
Por qué PROFOX para esta instalación

Para esta aplicación se ha elegido la gama PROFOX, una solución especialmente interesante por su combinación de robustez, facilidad de uso y funciones inteligentes que representa un enfoque diferente en la automatización de válvulas.
PROFOX no es simplemente un actuador más pequeño. Es una plataforma modular pensada para cubrir la automatización de distintos tipos de válvulas (mariposa, bola, compuerta…), con un concepto de operación unificado.
La gama incluye variantes de fracción de vuelta (PROFOX-Q), multivuelta (PROFOX-M) y lineales (PROFOX-L), lo que permite utilizar la misma filosofía de automatización en todo un emplazamiento, independientemente del tipo de válvula instalada.
En el caso del Oceanogràfic, las razones que hacen de PROFOX una elección especialmente adecuada tienen que ver con las condiciones de la propia instalación:
Resistencia al ambiente marino
El Oceanogràfic opera en un entorno de humedad elevada y presencia constante de salinidad.
PROFOX está equipado con carcasa metálica robusta, protección ambiental IP67/IP68 y tratamiento anticorrosivo de calidad premium según la norma EN ISO 12944-2, con categorías C5-M (marino) y C5-I (industrial).
Esto significa que el actuador está preparado para soportar las condiciones más agresivas en términos de corrosión, exactamente las que se dan en una instalación junto al mar que trabaja con agua salada.
Fiabilidad en operación continua
Los filtros del Oceanogràfic operan sin pausa. Los actuadores que automatizan sus válvulas deben funcionar de forma fiable durante largos periodos sin intervención.
PROFOX incorpora protección permanente contra sobrecargas mediante dos sistemas de parada independientes: por límite de posición (al alcanzar los finales de carrera) y por par (cuando se alcanza el valor límite de esfuerzo en la válvula). Esto protege tanto al actuador como a la válvula, evitando daños mecánicos por sobreesfuerzo.
Diagnóstico y mantenimiento predictivo
Uno de los aspectos más diferenciadores de PROFOX es su capacidad de diagnóstico integrado. El actuador puede registrar perfiles de par durante la operación y compararlos con un perfil de referencia.
Si el esfuerzo necesario para mover la válvula empieza a desviarse del patrón normal; lo que podría indicar desgaste, suciedad acumulada o un problema mecánico incipiente, PROFOX genera una señal de aviso antes de que se produzca un fallo real.
En una instalación como el Oceanogràfic, donde una parada no programada en el sistema de filtración puede afectar directamente a los animales, esta capacidad de anticiparse a los problemas tiene un valor operativo muy alto. El equipo de mantenimiento puede planificar intervenciones con antelación en lugar de reaccionar ante emergencias.
FOX-EYE: estado del actuador visible a distancia
Cada actuador PROFOX incorpora un indicador LED central denominado FOX-EYE, que proporciona información visual clara sobre el estado del equipo y de la válvula. El código de colores es configurable: luz blanca fija indica operación normal, luz azul indica conexión Bluetooth activa, y distintas combinaciones de color y parpadeo señalan maniobra, alarma u otros estados.
En salas técnicas con muchos actuadores instalados, como sucede en el Oceanogràfic, poder identificar de un vistazo si un equipo está en servicio, en maniobra o en fallo ahorra tiempo y reduce el riesgo de pasar por alto una incidencia.
Puesta en marcha sencilla y gestión por app
La puesta en marcha de PROFOX puede realizarse directamente en el propio equipo mediante pulsadores o, de forma remota, a través de la app AUMA Assistant conectada por Bluetooth con contraseña. Esta flexibilidad simplifica tanto la instalación inicial como las tareas posteriores de ajuste o reconfiguración, sin necesidad de llevar herramientas adicionales ni conectar equipos externos.
Además, PROFOX se integra con CORALINK, el ecosistema digital de AUMA que ofrece soporte durante todo el ciclo de vida del producto: desde la puesta en marcha hasta el diagnóstico remoto, pasando por la documentación y la gestión de repuestos.
Un contexto que importa: la automatización en el sector del agua
La instalación del Oceanogràfic es un caso singular, pero los retos técnicos que plantea no lo son tanto.
La necesidad de automatizar válvulas en circuitos de agua de forma fiable, con protección contra la corrosión, capacidad de diagnóstico y bajo mantenimiento, es común en todo el sector del agua: estaciones de tratamiento de agua potable (ETAP), estaciones depuradoras (EDAR), instalaciones desaladoras (IDAM) y redes de distribución.
AUMA cuenta con una amplia trayectoria en este tipo de instalaciones.Proyectos como la ETAP de Colmenar Viejo o la EDAR de Vila-seca son ejemplos de cómo la automatización de válvulas con actuadores eléctricos contribuye a mejorar la eficiencia operativa y reducir los costes de mantenimiento en infraestructuras hidráulicas críticas.
Lo que diferencia al Oceanogràfic es el destinatario final del servicio: no se trata solo de cumplir parámetros de proceso, sino de garantizar condiciones de vida óptimas para miles de animales marinos. Eso eleva el nivel de exigencia y hace que la fiabilidad del equipamiento no sea solo una cuestión técnica, sino una responsabilidad con la vida.
Especificaciones técnicas destacadas de PROFOX

Para los profesionales que quieran profundizar en las prestaciones de la gama, estos son algunos datos técnicos relevantes:
La variante PROFOX-Q (fracción de vuelta) ofrece pares de entre 32 Nm y 600 Nm, con tiempos de maniobra configurables.
La variante PROFOX-M (multivuelta) trabaja con pares de entre 10 Nm y 100 Nm, con velocidades de posicionamiento ajustables.
La variante PROFOX-L (lineal) proporciona fuerzas de operación entre 0,8 kN y 15 kN.
Todas comparten el mismo esquema de operación, las mismas herramientas de diagnóstico y la misma filosofía de integración.
En cuanto a comunicaciones, PROFOX admite desde señales binarias convencionales (24 V, 4-20 mA) hasta buses de campo y Ethernet industrial, pasando por protocolos como Modbus o PROFINET.
La fuente de alimentación con rango amplio se adapta automáticamente a tensiones AC entre 100 V y 240 V (50/60 Hz) y DC entre 180 V y 300 V, además de disponer de versión para 24 V DC.
El rango de temperatura operativa va de -30 °C a +70 °C.
Además, PROFOX puede adaptarse a nuevos requerimientos mediante actualización de firmware, lo que protege la inversión a largo plazo y permite incorporar funcionalidades futuras sin necesidad de sustituir el equipo.
Si estás buscando una solución de automatización de válvulas para instalaciones del sector del agua, entornos con alta exigencia ambiental o aplicaciones donde la fiabilidad no es negociable, contacta con nosotros para conocer cómo PROFOX puede adaptarse a tu proyecto.